En el cielo se están dando aspectos muy opuestos y de mucha tensión, sumando también que hay varios planetas que se encuentran retrógrados.
Tenemos a Mercurio, planeta de la comunicación y pensamientos, en oposición a Marte y en cuadratura a Urano. A su vez la luna y Venus se encuentran en oposición, al igual que el Sol y Saturno.
Hay muchos planetas de índole personal, es decir que nos resaltan aspectos nuestros, profundos y también conscientes, en tensión con otros planetas que nos proponen también dinámicas vinculadas a lo colectivo.
Es éste el momento entonces en que deberíamos empezar a preguntarnos, qué de mis deseos, o acciones están limitadas por mi entorno social. Ésta limitación puede ser que sea porque no me banco ser el «distinto», que sea porque temo herir a otros con decisiones personales, caiga a la cuenta que venia tomando decisiones universitarias o laborales porque eran validadas por mi entorno familiar, y muchas otras opciones más.
Es el momento preciso para que trabajemos desidentificarnos de decisiones, procesos, y actitudes que logramos dar cuenta no nos pertenecen, simplemente fueron elecciones impuestas.
Éste aspecto nos ayuda a tomar conciencia de nuestro rol en lo social, pero teniendo en cuenta de no perder nuestra individualidad, aquello que nos hace auténticos, siendo coherentes con nuestras emociones.
Éste tipo de aspectos personales se deben trabajar toda la vida, ya que la cultura no dará descanso en tratar de domesticarnos.
